Corregir al que yerra

Corregir al que yerra

ERRARE HUMANUM EST. Todos nos equivocamos. Algunos nos equivocamos cada vez que abrimos la boca. Incluso somos capaces de equivocarnos antes de abrir la boca. Pero lo triste es que nos ocurra lo que le ocurrió a aquel famoso rey, al que le tomaron el pelo y le hicieron un traje invisible, que sólo podían ver personas especiales. Y el emperador se puso aquel traje invisible y salió a pasear desnudo por su pueblo, y sus nobles, sus compañeros, la gente del pueblo, era incapaz de decirle que iba desnudo y todo el mundo le halagaba y le reía sus gracias... hasta que llegó un niño y le dijo que es que estaba desnudo.

No podemos permitir que a personas que tenemos cerca y que conocemos les ocurra lo mismo. Si hacen algo mal y lo sabemos, tenemos que decírselo, noblemente, a la cara, sin ser cansinos. Por su bien.