Redimir al cautivo

Redimir al cautivo

Hay una historia muy mala sobre un niño multimillonario, al que le mandan en el colegio el día de Cáritas hacer una redacción sobre los pobres. Y el niño escribe algo así como “Erase una vez un niño muy pobre, muy pobre, que vivía con unos padres que eran muy pobres y por eso le llevaban a comprar a tiendas muy pobres, y a jugar al golf en campos muy pobres. Y tenían un chalet muy pobre en una finca muy pobre, con una piscina muy pobre y una pista de pádel muy pobre… Y no sólo era pobre la familia: era también pobre el chófer y el mayordomo y todos los criados de la casa”.

Probablemente este niño también pensaría que las cárceles son una especie de parques temáticos para millonarios estrafalarios que quieren pasar de una manera alternativa las vacaciones, y no. No es así. Las cárceles son sitios difíciles, y los reclusos son gente que necesita mucha atención y mucha ayuda.