Rogar a Dios por vivos y difuntos

Rogar a Dios por vivos y difuntos.

La caridad no consiste en dar muebles viejos o ropa usada. Vaciar los trasteros a costa de los necesitados es una caridad nada amable. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “Hay que dar hasta que duela, y cuando duela, dar todavía más”.

Hay muchas formas de darse. La Iglesia tradicionalmente propone siete obras de misericordia corporales y siete obras de misericordia espirituales; pero esto no quiere decir que haya sólo catorce formas de darse sin tacañería. Es más, tampoco quiere decir que lo único sea dar dinero, para que la gente que no tiene ese dinero pueda conseguir tantas cosas que se pueden conseguir con el dinero. A veces es más necesario que el dinero un buen consejo, o dar parte de nuestro propio tiempo... o dar una oración. El lenguaje del amor es universal.

Por muy bien que nos encontremos, aunque llegásemos a la más justa de las sociedades, siempre será necesario que nos queramos, y siempre será necesario que recemos los unos por los otros, y que recemos también por nuestros fieles difuntos.